Mi verdad escrita / En su soledad

Mi verdad escrita

Yo soy aquella mujer que dejó en ti, muchas noches de luna llena, quién decidió  enterrarte en lo más profundo del jardín, tierra adentro. Tu ausencia ha embellecido a mis violetas: hoy florecen como nunca.

Yo soy aquella mujer que se columpió gozosa y lujurioso, adicción no resulta, agitada y  mojada; que pena hombre endeble,  mi envestidura  muy grande para ti.

Yo soy aquella mujer gritos afuera, quién exhibió y contó la intimidad de nuestras vidas, pedazos sueltos, sábanas manchadas, miedos violentados, espejos rotos, heridas fragmentadas. Sobre el césped, hierba muerta tú y yo.

Soy aquella mujer que en ti miró a su padre, buscando con tesón el  reconocimiento, la aprobación de sus proyectos; quien se abrazó a un amor iluso y de mentiras; quien  se ahogó en el trayecto y se quemó al exponerse deliberadamente al sol. La que buscó casi con miedo una mirada, esclava de una pasión que aulló cuando el viento en polvo la transformó.

Yo soy aquella mujer quién te mira con desvarío y melancolía. Hoy agradezco a Dios por tu partida, no te extraño, ya no me haces falta. Te quité la soga que llevas puesta y con ello, me ocupé de esa  mujer que habitaba en mí ser y pedía a gritos ser también rescatada.

Cuenta la leyenda que todo tiene un principio y un fin, sin embargo, nosotros dos almas desprendidas, dos seres vinculados por dos astros hermosos que iluminan nuestras vidas y una perra confundida que aún se altera cuando huele tu presencia.

 

En su soledad

Cómo decirle que el amor también olvida,

cómo decirle que el corazón es magnánimo,

que el corazón es inteligente que aprende y se fortalece

Hoy no escucha, no me busca, la veo en su mundo, fingida sonrisa para no preocuparme

Hoy tiene 28, posee la insolente creencia de la edad

Ella no se equivoca, ella todo lo sabe, ella todo lo supera, ella no me necesita

Es verdad

Aun así, aquí estoy lista para  abrazarla en su soledad

Como lo hice el primer día de su vida entre mis brazos

Lista para decirle que toda herida cierra

Que todos los días amanece

Hoy dejó un gran amor, hoy tiene un gran abismo

Déjame decirte, niña mía, que mi brazo se extiende cual soga para sostenerte

Sostente firme, cuando lo decidas trepa, que en tierra firme volveré a soltarte.

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