Mañana una parte de mis compatriotas -ignora si muchos o pocos- olvidarán todo lo que nos ha pasado y exclamarán entusiasmados un sonoro ¡Viva! cuando el hombre que convoque al grito en el que participan -puede ser un ayudante municipal, un alcalde o un gobernador- llegue al momento culminante de la proclama del acto conmemorativo del inicio de la independencia de México.