Cada vez que se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo), comunicadores y políticos se reúnen en eventos en los que no faltan los discursos de estos últimos acerca de la importancia de contar con libertad para informar, aun cuando ellos mismos suelen coartar ese derecho y se inclinan hacia la censura para ocultar lo que no quieren que se sepa. Ahora bien, del otro lado de la moneda, cabe preguntar: ¿qué tan ético es valerse de la «libertad de expresión» para destruir la vida de una persona?...