La construcción de sistemas políticos no puede ser sin la participación de la sociedad. Ya sea para bien o para mal, la complicidad –o pasividad– de la gente permite que los poderosos lleguen a serlo. La ascensión del nazismo no se logró sola. Hubo que convencer a la ciudadanía e inocularle las nuevas ideas que derivarían en lo que ya todos conocemos. Entre la Primera y la Segunda guerras mundiales hubo un lapso en el que se gestó el horror. La generación de entreguerras creció con el primer conflicto a sus...