La imagen preside el altar mayor del exconvento de San Mateo Apóstol.
Atlatlahucan.- Habitantes de este municipio celebraron el 269 aniversario de la aparición del Cristo de la Cuevita, evento que constituye una de las tradiciones históricas y religiosas más profundas de la región.
Esta conmemoración anual no sólo rinde homenaje a un suceso de fe, sino que reafirma el patrimonio cultural que define a la comunidad local frente a los habitantes y visitantes del estado de Morelos.
De acuerdo con los registros del archivo parroquial, el origen de esta devoción se remonta al año 1757, fecha en la que se dejó constancia oficial del hallazgo de la imagen en la barranca de Tenexcaltitlán.
La crónica histórica señala que el descubrimiento fue realizado por varios vaqueros que pastoreaban en la zona, quienes, atraídos por un sonido inusual, localizaron la figura sagrada resguardada detrás de una caída de agua cristalina.
Tras el hallazgo y las investigaciones pertinentes por parte de las autoridades eclesiásticas de la época, la imagen fue trasladada desde su sitio original hacia el recinto religioso principal del municipio.
Actualmente el Cristo de la Cuevita preside el altar mayor del exconvento de San Mateo Apóstol, donde es custodiado como el máximo símbolo de identidad y fe para la población de Atlatlahucan.
A lo largo de casi tres siglos, esta efeméride se ha consolidado como un pilar de la herencia cultural del municipio.
La relevancia de este acontecimiento trasciende lo histórico, integrándose en la vida cotidiana de los ciudadanos, quienes ven en esta fecha una oportunidad para preservar las memorias colectivas que han sido transmitidas de generación en generación.
Las festividades en honor a esta aparición alcanzan su máximo esplendor durante la celebración de Pentecostés, periodo en el que la cueva original continúa siendo un punto de peregrinaje.
Estas jornadas se distinguen por una amplia oferta de expresiones artísticas y religiosas, que incluyen danzas tradicionales, música regional y solemnes celebraciones litúrgicas que mantienen viva la esencia de esta antigua tradición.


