El titular de la Ceama recordó que durante el año se efectuó una labor sin precedentes en materia de saneamiento.
Es un hecho que el mayor esfuerzo, tanto de trabajo como financiero, se ha tenido que dar a fin de recuperar los afluentes acuíferos que se tienen en Morelos, porque la mayoría enfrenta grados de contaminación desafortunados, sin embargo, luego de ello es la preservación de reservas ecológicas lo que también preocupa, indicó el secretario ejecutivo de la Comisión Estatal del Agua y el Medio Ambiente (CEAMA), Fernando Bahena Vera.
Recordó que durante el presente año se efectuó una labor sin precedentes en materia de saneamiento, en relación a la cuenca del río Apatlaco se ejercieron recursos históricos en su cuantía y se cuenta ya con cerca de una docena de plantas de tratamiento en diversos municipios, sobre todo de Cuernavaca hacia el sur, así como importantes redes de colectores de alimentación de aguas negras, pero el trabajo seguirá con un ritmo mayor en el 2011.
No obstante, al gobernador Marco Adame Castillo le preocupa las presiones de que son objeto algunos espacios restringidos y con decreto de reserva ecológica como El Texcal y la Sierra Montenegro.
El funcionario reconoció que en el primer caso, el avance de construcciones habitacionales ha generado daño casi irreversible y es necesario comenzar a buscar remedio definitivo a este mal.
Aquí se cuenta ya con denuncias específicas ante la Procuraduría General de Justicia que aún no se resuelven y una petición de orden de desalojo que tampoco se ha liberado. El compromiso es continuar con la aplicación de soluciones que implican reubicación de cientos de familias.
En lo relacionado a la sierra Montenegro, el asunto es más bien por presiones de otra naturaleza, la depredación de la parte arbolada y la intención de algunos grupos de cambiar el uso de suelo, aún cuando no es posible. “En ambos casos tendremos que actuar con mano fuerte”, consideró Bahena Vera.