Trabajo de campo

Trabajo de campo

Para escribir hay que conocer historias o inventarlas… con base en la experiencia cotidiana. Parece enredado, a ver si me doy a entender: la literatura se construye a partir de la realidad social y de la individual de quien escribe. El arte es vivencia, vida, actividad, acción, movimiento, o bien parte de estos conceptos, más bien de los fenómenos relativos a dichas abstracciones.

Pensamos con base en lo que vivimos y viceversa: vivimos de acuerdo con lo que pensamos. Y en la escritura es igual: escribo de lo que vivo y pienso, de lo que hago y quiero. Vivo, ergo, luego escribo. Vivo para escribir, escribo para vivir y más viceversas.

¿De dónde o de qué escribiría si me la pasara encerrado? Por ejemplo, a mis 46, con la mayoría de experiencias vividas, con trabajo y por así decirlo una vida hecha, un día a día resuelto, sin problemas con nadie, soltero y trabajando en casa podría perderme en mí mismo. De pronto parece que me quedo sin anécdotas nuevas porque me la vivo encerrado en Danielandia, un lugar por cierto maravilloso y divertido.

Exagero, claro. Antes en mi vida la vida me dio vida y arte, como una consecuencia de mi decisión de hacer arte y gracia a las buenas y malas decisiones que tomé. Nunca me faltó qué ver, oír, tocar, comer, masticar, acariciar, cargar u oler. Y aquí vuelvo al tema: vivir es la práctica de campo del escritor.

Ahora: si bien algo de lo que pienso, hago y escribo proviene de lo que otros pensaron, hicieron y escribieron, o sea, de lo que leo (termino un libro de Simenon y me viene una idea, leo poesía y me dan unas galas locas de crear), también tengo experiencias no literarias que convierto en letras y libros.

Vivir es el trabajo de campo, el mundo es el laboratorio (o la aldea). Observar y escuchar atento son las dos herramientas más importantes para realizar la tarea, además de la libretita de apuntes y la computadora. 

A veces solo soy observador en el campo: me detengo en un punto de la Ciudad de México y miro callado, discreto, lo que hacen las personas (muy divertido); o escucho atento la plática de las mujeres detrás de mí en el laboratorio de análisis clínicos; o miro en redes sociales lo que ocurre en muchos lugares del orbe.

Otra opción es la observación participante: cuando intervengo en una plática ajena dando una indicación o un punto de vista a desconocidos; cuando ayudo a la vecina a cargar sus bolsas para charlar brevemente; cuando acudo al karaoke a cantar e interactuar con otros humanos interesantes (meseros, clientes, cocineros, guardias, animadores, loquillos).

De mis noches de juerga y de mis desayunos de señores provienen mis historias. Escribo después de mis pláticas con Arielle, de mis consultas con Nadia, de mis salidas a trotar al parque, luego de ir a un concierto al Zócalo, tras recorrer librerías o museos con mi hija, cuando salgo viajo en trolebús.

Hago arte después de andar mi aldea y de ver a mi tribu haciendo de las suyas, calmados o alocados, amándose o dándose cerrones en sus autos, limpiando o ensuciando, buscando en botes de basura o desvelándose en la oficina. Cargan niños, bolsotas de papas, bastones, celulares, parejas, pollos rostizados, frustraciones, calumnias, maquillaje, tenis clonados, sonrisas, flores, todo tipo de ropajes y de historias.

Escribo porque mi tribu es leyenda. Lo hago porque amo hacerlo. Lo comparto porque puedo y quiero, sin beca ni rencor, sin deseo de venganza ni esperanza de lograr nada en especial, sin la necesidad de salvar a nadie. Escribo porque amo y desde mi amor. Ya es octubre. Estos últimos meses del año en México son los mejores para el trabajo de campo en la calle, en reuniones, fiestas, ferias, cantinas, taquerías, aceras, buses, bicis, parques, mentes y corazones. Sal y diviértete como yo.

Te invito mañana sábado 4 de octubre a las 4 pm, a la presentación de mi novela Óleo sobre ketamina en la Librería Librántida-Dijuris en Un paseo por los libros, local 8, en el Zócalo de la CDMX, comentarios de Madeline Martínez.

Cómprala en: https://libreriaedicioneszetina.librantida.com/

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Mi Tik Tok: @danielzetinaescritor

#danielzetinaescritor #unescritorenproblemas #trabajodecampo

 

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