Una noche de estrellas en Cuernavaca

Era el sábado 29 de noviembre y desde las cinco de la tarde acudieron  al Parque Ecológico San Miguel Acapantzingo cientos de personas para darse cita con el pretexto de la convocatoria de observación astronómica realizada por el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos a través del Centro Morelense de Comunicación de la Ciencia.

La tradicional Noche de las Estrellas  se celebra desde el 2009  y es una fiesta Astronómica que  se realiza a nivel nacional con gran éxito.  En  el 2014 se  festeja dentro del marco del año internacional de la cristalografía y los 400 años de las observaciones de Kepler. Tiene por objetivo el construir una cultura científica a través de la observación Astronómica.

Al lugar acudieron lo mismo jóvenes, que pequeñines acompañados por su padres y hasta por sus abuelitos, para voltear la mirada de nueva cuenta hacia el firmamento  y maravillarse al observar el universo tal y como lo hicieron los primeros seres  humanos desde su aparición en la Tierra.

 La gente se concentraba en torno a trece diferentes actividades que se programaron especialmente para este evento y que estaban situadas en lugares estratégicos en el interior del parque y el Museo de Ciencias de Morelos; planetarios, talleres, charlas, exposiciones, proyecciones, música, malabaristas, zanqueros y por supuesto telescopios con personal capacitado para atender a los visitantes y dar información sobre lo que se estaba enfocando en el instrumento.

Los invitados hacían filas y esperaban pacientemente para llegar a disfrutar del material audiovisual y de las explicaciones en el interior de un planetario móvil, los niños realizaban talleres en los que coloreaban, cortaban y pegaban diferentes materiales, presenciaban demostraciones, corrían y gritaban por doquier, una rondalla entonaba melodías por todos los pasillos, mientras personas en zancos se paseaban caracterizando cometas y galaxias

El tiempo transcurría y la gente seguía llegando por centenares, se avecinaba una verdadera verbena popular. La gente tenía muchas opciones a elegir, escuchar a la sinfónica infantil y juvenil de Jiutepec, presenciar una charla de divulgación científica, contemplar una exposición fotográfica o incluso tomar un buen café caliente para sobrellevar el frío de la noche.

En una gran jardinera se encontraban apostados 30 telescopios newtonianos de diferentes tamaños y diámetros, cada uno  acompañado de un joven entusiasta dispuesto a compartir sus conocimientos y experiencias con el público visitante que ilusionados pasaban a disfrutar durante algunos minutos de la observación de la luna y sus cráteres o de otro cuerpo celeste.

Aunque se presentaron nubes que por momentos impidieron la visibilidad, la expectativa, ánimo y buena disposición del público permitió que todo el evento transcurriera con mucha alegría y que fuera un rotundo éxito.

Al lugar asistieron más de mil quinientas personas que durante cinco horas tuvieron la oportunidad de conocer, convivir y disfrutar actividades de ciencia y arte en las que participaron instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, la Asociación Más Ciencia por México y 90 jóvenes voluntarios de todas las edades  

Al final del día solo queda el placer de haber contribuido a despertar la curiosidad en las personas por conocer más sobre el Universo, porque la divulgación de la ciencia de eso se trata de compartir saberes y experiencias…

 

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