El domingo me desperté con el precioso sonido de la lluvia. Para mí ese sonido es delicioso. Me da una sensación de tranquilidad total, al mezclarse con el canto de los primeros pájaros saludando el nuevo día: las primaveras, sobre todo, muy vocales, y las demás especies de pájaros despertando con alegría también. Una lluvia rica no les molesta. Al contrario, ya saben que la humedad les traerá un rico banquete de insectos y gusanos. Mi día, asimismo, estaba lleno de promesa, aunque no tenía mucho que ver con la...