La disposición federal que ordena cerrar escuelas con pocos alumnos no se limita a las que opera el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), sino que la medida alcanzará a planteles federales que funcionan en comunidades alejadas, generalmente multigrado (un profesor puede atender en la misma aula a alumnos de diferente nivel) y los estudiantes deberán trasladarse a las comunidades más cercanas, lo que puede poner en riesgo la continuidad de su formación.
Aunque seguramente no serán muchos los alumnos afectados, al menos un centenar de niños tendrán problemas para completar sus estudios. Los trabajadores de la educación afectados también serán pocos, pero pueden ser causa de conflicto.
Ya se dijo que es un problema de carácter federal, porque la educación está en manos del gobierno de la república, pero no está de más señalar una situación que puede salirse de las manos si no se encuentran alternativas prácticas en favor de los afectados.