La Comisión Federal de Electricidad ha llevado demasiado lejos su rudeza, porque no golpea al Sistema de Agua Potable de Cuernavaca, sino directamente a los habitantes de la capital.
El corte de energía eléctrica en sesenta pozos de la ciudad ha afectado la actividad económica y generado un ambiente propicio para que se desate una emergencia sanitaria, sin contar con que la falta de líquido ha coincidido con una temporada de calor extremo, que complica las cosas.
Nunca la empresa había puesto tanto empeño en cobrar a un cliente moroso ni tampoco había dejado de lado la cuestión del sufrimiento social que sus acciones pueden provocar.