Los alcaldes de "horca y cuchillo" (una expresión anticuada que define una conducta muy vigente) nacen al amparo de una mala interpretación de la autonomía municipal y por una débil acción ciudadana para combatir los abusos, sumado a leyes laxas y procedimientos complicados que se han traducido en impunidad.
Por eso llama la atención el caso del alcalde de Zacualpan de Amilpas, cercado por los tribunales electorales federal y local.
El munícipe es acusado de obstaculizar el desempeño de la síndica y por tal acción ya ha sido multado y se ha ordenado que se abra una investigación penal en su contra.
Quizá por un mal asesoramiento, el señor sigue en desacato, mientras las instancias jurisdiccionales cierran poco a poco pero con relativa rapidez las pinzas de la justicia sobre él, por lo que el desenlace será histórico, ya que -pase lo que pase- será ejemplo de actuación para sus homólogos.