Aunque falta la evaluación de los expertos, la ola de calor de las últimas semanas se percibió como inusual y sus efectos se agravaron en Cuernavaca por la falta de agua potable, originada de manera artificial por la Comisión Federal de Electricidad, pero con un componente real, la reducción de los mantos freáticos que abastecen a la capital de Morelos.
Es indudable que debemos revertir la tendencia a la baja, pero en lugar de eso simplemente aumenta el consumo descontrolado de agua y otros bienes naturales.
El cambio climático antropocéntrico se está manifestando a toda su plenitud en Cuernavaca, y no atenderlo sólo aumentará el costo de las medidas remediales.