César Cruz

El triunfo del PRI en la alcaldía de Cuernavaca revivió a muchos políticos de la vieja guardia de ese partido que habían visto pasar sus mejores tiempos pero que ahora agarraron un segundo aire.

A pocos meses de distancia, en general esos viejos priistas no han hecho mucho daño a la imagen de la administración porque han permanecido en un discreto segundo plano.

César Cruz Ortiz es una excepción, porque aunque no se expone a los reflectores, tiene tendencia a meter la pata o a meterse en líos, lo que para el caso que nos ocupa es lo mismo.

 

Desde un "levantón" que le dieron y que no está lo suficientemente explicado hasta amistades peligrosas, manejos oscuros de recursos, extraños recomendados en la nómina municipal y no sé cuantas cosas más, igual de pequeñitas pero que acumuladas pesa, están ligadas sin remedio al Oficial Mayor de la alcaldía.

Por lo mismo, su sombra se vuelve cada vez más pesada.

Por otro lado, informo a quienes me preguntan por la iguana verde que se come las flores de la casa de ustedes que el fin de semana pasado por fin se logró un precario equilibrio.

El Pingo, el perro "maltés mexicano" con ínfulas de amo que "cuida" la casa estableció su territorio y entonces el reptil sólo se come las flores rojas que se encuentran en lo más alto del tulipán, pero las de enmedio y de la parte baja ni las toca, para no arriesgarse a una mordida.

Cada quien en su lugar. La iguana verde se asolea aparentando impunidad e indiferencia a su perseguidor, pero lo cierto es que desde que le enseñaron los dientes, sabe que debe andarse con cuidado.

Como les decía, el Pingo aprovechó bien sus lecturas. Ya le pedí que le recomiende algunos libros al secretario de Gobierno, a ver si algo se le pega.

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