Apenas ayer les platicaba que las acciones de los partidos políticos que se disputan la gubernatura se habían salido del control de sus dirigentes y ayer mismo la CTM y su supuesto sindicato de materialistas puso a Cuernavaca de cabeza.
Mientras, hay infinidad de causas perdidas que esperan a que alguien les preste atención: desde los inútiles esfuerzos por mejorar el transporte público, o por tratar de revertir la privatización de la educación en todos sus niveles, empezando por la universitaria, que cada vez tiene menos recursos oficiales mientras se convierte en mejor negocio.
Y no se diga del combate a la delincuencia, que vive un nuevo capítulo con la presencia cada vez más activa de los ciudadanos comunes y corrientes, que a mano limpia hacen frente a los maleantes, a pesar del riesgo que eso implica, incluso perder la vida. Una reacción desesperada ante la pasividad del secretario de seguridad pública y sus homólogos municipales.
Las causas buenas sobran, pero no hay quien les dé un empujoncito, a menos que sirvan para llenar de piedritas el camino de uno u potro partido con vistas a la gubernatura.
Y luego hay quien se queja de que allá afuera de los límites de nuestro territorio difaman a Morelos.