Desastre

Los problemas de liquidez que viven los gobiernos municipales de Morelos no se arreglarán con la contratación de más deuda, pero sí con reestructuraciones que permitan liberar recursos. En lugar de pagar determinada cantidad, es posible pagar menos al extender los plazos  para amortizar los adeudos. Ya lo habíamos dicho, al señalar que no es equivalente a la salida fácil de adquirir otro préstamo, justo lo que quiere hacer Tlaltizapán.

Una reestructuración implica más trabajo porque quienes la promuevan le tienen que pensar. Es más cómodo pedir más dinero. Pero tener más no significa salir de problemas, Recuerde usted que el entonces alcalde de Temixco Javier Orihuela García organizó una marcha de sus trabajadores al Congreso para que le aprobaran un crédito, algo en lo que3 tuvo éxito, pero fue un éxito personal porque no significó nada, excepto más deuda, paras las arcas municipales.

No es posible seguir así. Ya no hay capacidad para sostener nóminas de tres mil o más trabajadores en Ayuntamientos pequeñitos o medianos.

Tampoco hay dinero que alcance para sostener el lujo tren de vida de alcaldes y regidores. Necesitamos repensar todo y tomar medidas drásticas que frenen las consecuencias de la hipócrita acción implementada por Sergio Estrada Cajigal, quien elevó considerablemente los salarios de su cabildo y luego en el gobierno del estado con el pretexto de combatir la corrupción.

Pero todo eso fue un pretexto, como nos consta, porque se robó igual por la vía oscura y mucho más por la vía limpia, legal pero inmoral, con la que los recursos públicos han sido saqueados casi hasta la extenuación.

Los políticos en funciones no son capaces de poner un alto a semejante desastre porque ellos forman parte y de benefician. Pero alguien tiene que hacer algo.

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