Ayer no pude hacer contacto con Pingo –el perro que en la casa de ustedes se siente el amo- y por lo tanto no me enteré de cómo le fue con su maquiavélico plan de por lo menos orinar en los pies de los políticos que le caen gordo y que son muchos.
Les recuerdo que se preparó a conciencia, pues tomó litros y litros de agua antes de irse a la actividad donde esperaba hacer de las suyas.
Eso es creatividad.
Pero en realidad muchas ideas creativas se van a requerir en los próximos tres años para sacar a este país del atolladero en el que lo han metido los políticos, sobre todo en lo que a finanzas se refiere.
La capacidad de endeudamiento de una entidad gubernamental puede parecer ilimitado, pero en realidad tarde o temprano alguien tiene que pagar.
Eso provocará una terrible crisis de liquidez de la que nadie se preocupa, ya se por indiferencia, o por puro y cínico interés.
Como lo he dicho en otras ocasiones, las alcaldías de Morelos vivieron una terrible crisis financiera después del endeudamiento contratado con Banobras para construir colectores de drenaje promovidos por el gobierno rivapalacista.
El siguiente alcalde y aún el que lo sucedió sólo administraron la pobreza en aquellos municipios “beneficiados” con ese programa. Así va a pasar si nadie le pone el freno a la petición de dinero.
Por otro lado, sensibilidad es el segundo nombre del secretario de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar Prieto quien ayer habló en Chinameca de agilizar los procedimientos para privatizar ejidos y comunidades.