Baltazar Garzón ya no es juez. Desde el cargo que ostentó por años se atrevió a someter a proceso al mismísimo Pinochet y a un montón de dictadores sudamericanos que cometieron crímenes contra la humanidad.
En España los jueces tienen atribuciones para investigar delitos y desde su despacho ideó la manera de acabar con la banda terrorista ETA, que tenía la costumbre de sólo matar por matar a través de desactivar sus fuentes de financiamiento y las organizaciones civiles que apoyaban a la banda armada que alguna vez tuvo razones verdaderas para su lucha.
Alguna vez pensó que así como investigó crímenes de gobernantes de otras naciones, bien podía investigar los excesos en que incurrió el que fuera gobernante español Francisco Franco, que desde que llegó al poder mató a decenas de miles de opositores.
Y ese fue su error. Porque la facción heredera de Francisco Franco estaba cerca del poder –de hecho actualmente gobierna España- y le castigó duramente. Por causas de forma y no de fondo lo despojaron de su cargo de juez, al someterlo a varios procesos legales al mismo tiempo por supuestos agravios.
Considero que él es una víctima de una ideología. Ignoro con qué carácter, pero Garzón visitará Cuernavaca la próxima semana.
Será muy interesante escucharlo.