No deja de asombrarme el desprecio que en Morelos se le tiene desde el gobierno al conocimiento, sobre todo al enorme conocimiento que aquí se genera. Y para colmo, los hombres de ciencia no dejan de hacer labores adicionales y se dan el lujo de convertir a Cuernavaca en centro de reunión de connotados cerebros cuya estancia pasa casi desapercibida para la autoridad.
Uno sólo de los institutos de investigación que operan en Cuernavaca serviría para que lugares como Tlaxcala, Colima, Oaxaca, Guerrero u otros estado presumieran en grande.
Aquí tenemos decenas de esos organismos y ni quien les haga caso.
Al contrario, la entidad carga con la vergüenza de las manifestaciones realizadas en contra de la apertura del Instituto Nacional de Ciencias Genómicas.
Cuesta trabajo creerlo, pero así es. Y esa fuente de empleos altamente calificados sigue sin explotarse.
Terrible.