En reacomodo

Canito, el perro salchicha que vive en la casa de su servidor (que es la de ustedes) ha logrado comunicarse con el mundo exterior, a imagen y semejanza del difunto Pingo, quien en su fértil vida encabezó grandes, casi épicas campañas contra los políticos hasta que un taxista (seguramente pagado por un taxista) lo aplastó con toda la mala fe del mundo.

Pero no sé si se trata de que Pingo reencarnó en Canito, pero de que algo pasó, pues pasó.

Ayer les compartí las grandes revelaciones de cómo fue que desde el gobierno federal escogen a sus jefes policiacos (deben tener buen olfato pero estar bien ciegos). Y tiene más secretos que revelar, sobre todo por que de todo se entera, pues por su misma ceguera pasa desapercibido y la gente habla con confianza en su entorno. Grave error.

No sé si tenga el lenguaje afilado y el colmillo retorcido de quien fuera su astuto compañero, pero con que sepa contar bien lo que sabe será suficiente para sacudir el mundo de la política morelense, justo cuando apenas está en reacomodo, con unos panistas llenos de pánico porque ahora sí tendrán que trabajar como la gente decente (algo que creo no saben hacer) y unos perredistas eufóricos que pasarán de la mezclilla y los tenis al traje, la corbata y las comidas “de trabajo” pagadas por el gobierno.

De los priistas mejor ni hablamos , porque puras lástimas dan.

Y de todo eso y más hablaremos más adelante.

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