Estamos ya en la recta final de las campañas políticas. Por fin vemos la luz al final del túnel.
Las reformas de los años anteriores hicieron el milagro de que las calles y plazas públicas no se hayan llenado de papeles y plásticos con los rostros de infinidad de señores y señoras que no tienen nada qué decir y por eso no lo dicen, excepto con frases que buscan ser simpáticas, contundentes o atractivas, pero que sólo son palabras que el viento se lleva.
Pero ya falta menos, mucho menos. Y conforme el reloj avance se incrementarán los carros de sonido a todo volumen mañana tarde y noche.
Las banderas de todos los colores que se agitan en los cruceros más importantes también se incrementarán, así como los mítines en plazas y cualquier centro de reunión.
Serán tres semanas frenéticas y perturbadoras, pero luego volveremos –por fin- a la normalidad, excepto en aquellos lugares donde los grupos políticos acostumbran hacer de las suyas como método de chantaje para que les toque algo aunque hayan perdido.
Pero, ánimo, ya falta menos. Resista, amigo ciudadano. Y eso sí, preparé para votar. El que calla otorga.