Fiestas caras

Se acercan las fechas magnas del festejo del bicentenario del inicio de la Independencia de México y los organizadores se frotan las manos por el dinero que se pueden gastar casi a discreción, sin rendir cuentas a nadie.

El resto de la población vemos como nos llenan calles y todo espacio disponible de los rostros de los pobres héroes de la patria pero nadie le explica a las nuevas generaciones qué hizo exactamente cada uno de ellos.

Al contrario, han tratado de aprovechar el momento para embellecer a los malos y ensuciar a los buenos, entendidos unos y otros como aquellos que comulgaban o no con las ideas de quienes ahora gobiernan.

Entristece saber que lo que pudo haber sido un hondo motivo de reflexión ha sido sólo un pretexto para enriquecer más a quienes administran el dinero público, que no tienen llenadero.

Pero eso será motivo de esta columna la próxima semana, porque ésta ya se acabó.

Ojalá disfruten de su descanso.

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