Graco

Pingo -el perro que en la casa de ustedes se siente el amo y que tan aficionado es a estudiar a los políticos- ha vuelto a las andadas luego de varios días de inactividad. Ahora fueron los perredistas lo que le motivaron a salir a la calle a “investigar”. Más bien a ratificar que lo que dijo hace meses, muchos meses, se cumplió. Se refiere a sus expresiones en torno a Graco Ramírez Garrido Abreú, capaz de hacer  que el pasto sobre el que pisa se marchite y no vuelva a crecer.

Y vaya que ha pisado mucho, por lo que los desastres abundan.

Pero hoy incluso ha permitido no sólo ver de lo que es capaz este señor, sino que ha propiciado que otros de la misma calaña exhiban sus vergüenzas.

Pingo dice que no otra cosa fue la descarada búsqueda de la candidatura al Senado por parte del Rabindranath Salazar Solorio, un político sucios entre los sucios –aunque a pesar de ese nivel aún no se la mata a Graco- que confunde apoyo a su persona con resultados de usar dinero ajeno en la promoción de su “figura”.

Pero dice Pingo que lo que vemos es nada comparado con lo que puede hacer Graco y el graquismo con el estado de Morelos si llega a gobernador.

Dice el astuto can que si eso ocurriera él tendría que agarrar sus maletas y exiliarse. Un panorama nada alentador.

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