El Partido Acción Nacional se empeña en salvar algo de lo mucho que perderá el próximo primero de julio, luego de que es evidente que la campaña de Adrián Rivera no es para ganar la gubernatura sino para gastar lo menos posible y sobre dinero cuando acabe la campaña.
En Jiutepec tratan de recuperar la plaza, pero se enfrentan al descrédito ganado a pulso por Liborio Román Cruz Mejía y Demetrio Román Isidoro, que junto son dinamita.
Allí mismo Rabindranath Salazar y su sucesor Miguel Ángel Rabadán hicieron de la corrupción profesión de fe. Mientras, el PRI postuló –para variar- a la representante de una familia caciquil que quiere recuperar el poder político en la figura de Guadalupe Jiménez Tovar, por lo que se antoja difícil la decisión de los que tienen derecho a votar en ese municipio.
El candidato del PAN en ese sentido tiene mas fácil el reto, porque debe superar el efecto de las malas acciones de sus dos correligionarios, pero sobre ellas ya pasó el tiempo, se interponen dos gobiernos perredistas.
El primero de julio será, pués, demasiado entretenido.
Por otro lado, la muerte de René Orta Salgado marca un antes y un después en el gremio, en el que ya no estaba muy activo pero sí tenía fuertes nexos, por lo que será un importante tema de análisis.