Los que resurgen de vez en cuando

En 1988, la CTM recibió un revolcón histórico en las urnas del que no ha podido reponerse, luego de perder el control corporativo de muchas cosas y de continuar sus dirigentes con su línea de incongruencia total que les impide ganarse el aprecio de la gente, incluso de sus representados, que serán miles pero ya no millones, como en sus lejanos buenos tiempos.

Sin embargo, gracias a que existen diputaciones locales y federales plurinominales, así como la posibilidad de colocar regidores y senadores por el mismo procedimiento, esa organización ni suda ni se acongoja y sus dirigentes sólo se dedican a conservar los privilegios obtenidos con tanto esfuerzo.

Alejados de la realidad, viven situaciones como la de Vinicio Limón Rivera, que en Morelos quiere desempeñar hoy el papel de paladín de la justicia, mártir de la democracia y creo que hasta digno de sucesor de Barney, el dinosaurio amigo de todos los niños, pero no con uniforme morado, sino tricolor.

Por supuesto que si usted, amigo lector, es cetemista, no dudo que saldrá en defensa de su líder y dirá que sus intenciones son verdaderas. Y tiene usted todo el derecho a creerle, sobre todo si forma parte del escaso y privilegiado grupo de amigos sinceros de ese señor, que son los que con él hacen negocio.

Fuera de eso resulta patético que se exhiba cada vez que pueda, mientras pregona a los cuatro vientos frases que dichas por él carecen de sentido.

Por supuesto, no es el único dirigente que periódicamente busca resurgir de su cenizas ni el PRI es el único partido que alberga a esa clase de fauna.

Incluso, organizaciones ya desvinculas de partidos tienen gente así, lo que permite a personajes como Florencio Ixpango Merino, por citar un solo ejemplo, hacerse presentes cuando se acercan las elecciones par conservar la fuente que los financia y de esa manera, no tener que trabajar, por lo menos no como personas normales, como usted y como yo.

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