Supongo que es el momento de decir a los funcionarios encargados de la seguridad pública en los tres niveles de gobierno que dejen de hacerse tarugos y desquiten lo mucho que ganan de salario. La noche del miércoles mataron en Morelos, a la entrada de Cuernavaca, a otro famoso, en este caso el ex jugador de Cruz Azul y de la selección nacional de futbol Nacho Flores.
De nada sirve que los empresarios hagan su mejor esfuerzo por promocionar a la entidad o que algunos funcionarios busquen hacer su trabajo de incentivar el desarrollo si quienes tienen a su cargo la seguridad pública se dedican sólo a cobrar mientras permiten que la imagen de esta tierra quede por los suelos.
Hace poco mataron a un famoso animador cultural, constantemente a un montón de gente no tan famosa.
Entendería que tanto homicidio ocurriera en zonas inaccesibles de Morelos. Eso haría difícil para cualquiera vigilar y tomar medidas preventivas.
Pero, ¿qué se puede decir cuando la violencia se manifiesta en zonas de mucha afluencia, con buenos accesos y muy cerca de la capital?
Pues que los encargados de cuidar evidentemente no cuidan. El problema es que cobran religiosamente su salario y las prestaciones inherentes al cargo. En pocas palabras, están robando ese dinero, al más puro estilo de, por ejemplo, los aviadores que colocó el SNTE en la nómina del IEBEM.
Creo que ese dinero robado le cuesta a la población de Morelos más de lo que vale. Por mucho empeño que se ponga en campañas de difusión de las cosas buenas de esta tierra, la falta de iniciativa de los mandos policiacos echa todo a perder.
Supongo que ya es hora de que se dejen de tarugadas y se pongan a trabajar, porque hacen quedar muy mal a sus jefes, que deben vivir con la conciencia de que a unos cuantos minutos de Cuernavaca hay zonas en donde la gente no debe transitar para evitar ser robada o asesinada.