Talentos unidos

De acuerdo a la declaración de principios de cada parte, el PAN y el PRI deberían    ser como el agua y el aceite, pero el amor es el mejor químico y hace posible    que las sustancias más opuestas terminen por coincidir. No otra cosa es el pacto    firmado ayer para hacer un frente común en la zona metropolitana de Cuernavaca    a fin de cosechar triunfos en el 2015 a costillas del PRD. 

 Por lo menos listos no son. Si lo fueran, ni se habrían tenido que unir porque para    derrotar al PRD sólo se necesita al propio PRD. Un partido en el que prosperan    gentuzas como Fidel Demédicis, Javier Orihuela o Víctor Nájera -expertos en vivir    del presupuesto- no necesita que una oposición le desgaste.   

Ellos solitos se han puesto el lazo en el cuello y cada día se ganan el repudio    ciudadano para ese partido.   Tendría que ocurrir un vuelco dramático en la economía y en la seguridad para que    los partidos que gobiernan Morelos vuelvan a ser votados masivamente, aunque    eso de masivamente es un espejismo, porque los que se abstienen de ir a las urnas    son la auténtica mayoría.  

Por lo pronto el agua y el aceite se han juntado de nuevo para hacer de las suyas.   

Los priistas son tontos, porque el PAN no representa ya nada en términos políticos,    luego de doce años de desastres.   Pero en la pasada elección se unieron con Nueva Alianza y salieron poniendo, lo    que ahora ocurrirá por juntarse con ... panistas.   Y quizá hasta esa conjunción de talentos (por favor, déjeme ser irónico) haga el    milagro de favorecer a la competencia, y los supuestos partidos de izquierda (ni    el PRD, ni el PT ni Movimiento Ciudadano lo son) terminen por aparecer como    mejores prospectos que lo que salga de esa unión tricolor azulada que ayer se hizo    oficial, aunque secreta, porque al pan le dio vergüenza. Créame, en ese punto, los    entiendo.

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