Tengo mucho que decir respecto a lo enredado que esta la política en Morelos, pero desafortunadamente eso todo mundo lo sabe.
También cualquiera sabe que ninguno de nuestros representantes populares esta a la altura de lo que piden los ciudadanos y que quienes ganaron cargos públicos el año pasado sólo se beneficiaron de un efecto propagandístico pero no ofrecieron méritos personales que propiciaran el triunfo. Los que de alguna manera prometían algo más que los otros hoy vemos que sólo quedaron en promesa.
Las instituciones siguen secuestradas desde el Congreso y todos los organismos ciudadanos de importancia, como la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos y el Instituto de Información Pública y estadística han sido anulados y para efectos reales ya no tienen utilidad práctica.
Pero todo eso no es novedad, por lo que hablar de política cada vez es más difícil porque nuestros hombres y mujeres que se dedican a esa lucrativa actividad no tienen originalidad, están cortados por el mismo molde -especialmente a la hora de buscar ganancias económicas- y carecen de visión de largo plazo.
Lo anterior quiere decir muchas cosas, una de ellas es que cuando aparezca un mesías, las multitudes le seguirán, lo que hace que el futuro de la entidad esté en riesgo, en un grave riesgo.
Ya les platicaré por qué.