Un hombre tranquilo

Gracias al anonimato del que gozo (ya que físicamente sólo soy conocido en mi casa, que es la casa de ustedes, y a veces pienso que ni allí) me tocó ver de cerca a Luis Manuel Rodríguez Olvera, el representante de la Sección XIX del SNTE que por poquito y no termina su periodo luego de esas intensas protestas de sus representados, pero que gracias a la participación directa de su patrona, Elba Esther Gordillo, recuperó la silla, al más puro estilo del charrismo sindical.

El hombre tiene la mirada serena y tranquila, como del que se siente libre de pecado -quizá hasta sería capaz de tirar la primera piedra- porque considera que a él no le toca nada de culpa por el deterioro de la educación pública, ya que debe pensar que basta con invocar una y otra vez la frase mágica ("alianza por la calidad educativa") para ser parte del "éxito" que tanto pregona el gobierno federal, a pesar de los hechos, gracias las pastillitas que se toman por consejo de Vicente Fox y que permiten ver la vida color de rosa.

El hombre al que hago referencia no lo altera nada, ni siquiera los resultados de la prueba Enlace. Está en sus cosas y parece que nada más le importa, libre como está de culpa y de remordimiento.

Los que dicen que el magisterio está mal representado y la educación pública por los suelos deben ser subversivos, gente sin nada qué hacer o con poca inteligencia, lo que no les permite comprender los planes grandiosos de La Maestra (con mayúsculas, por favor).

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