Un día cualquiera apareció allí, en el techo, justo frente a las oficinas de los magistrados Manuel Díaz Carvajal, Cecilia López y Rolfie Rodríguez, en la Sala Regional de Cuautla. Era una cámara de videovigilancia, capaz de registrar en 360 grados todo lo que ocurriera, tanto de día como de noche. El primero en reparar en ese ojo vigilante fue el magistrado Manuel Díaz Carvajal, pues estaba colocado exactamente frente a su puerta. Se quedó mirando hacia arriba y preguntó a su secretaria: —¿Y esa cámara?...