En enero pasado doña Martha llegó a visitar a su hija Karina a la casa que rentaba junto con su concubino, Raúl, en la colonia Otilio Montaño de Jiutepec. Quería ver a sus nietos, los hijos de Karina y Raúl, pero también a Nachito y Lázaro, de 4 y 5 años de edad, cuya madre era otra de sus hijas, que lamentablemente cayó en las drogas y los dejó a cargo de su hermana y su cuñado. (Todos los nombres fueron cambiados). ¿Y dónde está Nachito? -preguntó la abuela-. Raúl y Karina intercambiaron miradas y guarda...