El escenario no podía ser más interesante desde el punto de vista jurídico, político y social: una adolescente de 16 años, adicta y liberal; tres jóvenes con dinero y de conducta cuestionable; agentes del Ministerio Público presionados por su jefe quien a su vez trabaja bajo la presión de perder la chamba; jueces “bajo la lupa” de un Poder Ejecutivo que quiere mandar uno a la cárcel para escarmiento de los demás, y un abogado particular que se está convirtiendo en el dolor de cabeza del gobierno.