El asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta en Lomas Taurinas el 23 de marzo de 1994 cambió la vida de muchas personas en este país, pero sin duda que en Morelos los más afectados fueron el entonces gobernador Jorge Carrillo Olea y la entonces presidenta del PRI, Laura Catalina Ocampo Gutiérrez. Nos atrevemos a decir —conscientes de que el hubiera no existe— que si Colosio no hubiera muerto, el general habría terminado su sexenio y Laura habría sido gobernadora. Sin embargo, el homicidio que no termina...