Transcurren los días del mes de septiembre, de años anteriores al 2007, y una ligera llovizna acompaña en ocasiones la temprana mañana en Cuernavaca. En el centro de la ciudad, a las siete en punto, camiones militares transportan diariamente a los soldados para rendir Honores a la Bandera en la Plaza de Armas capitalina. Los niños que caminan junto a sus padres para dirigirse a la escuela, observan con admiración a los militares: sus uniformes, las armas que portan, los vehículos pintados en tonos de camuflaje....