* Rufo Villegas: ¿Fuera del PAN?
Durante décadas, Cuernavaca fue conocida como una provincia cuyas principales características eran la tranquilidad, las bondades climáticas y la hospitalidad de su gente. Abundan los relatos históricos de quienes convirtieron a nuestra capital en un sitio para la imaginación, el romance y la creatividad artística; pero en los setenta, frente al brutal desarrollismo industrial, las cosas cambiaron radicalmente hasta convertirla en un sitio de feroz competencia por los recursos disponibles. Igual que ha sucedido con otras regiones mexicanas, tuvimos que resignarnos a la proliferación del mercado, la fuerza de los intereses económicos, la pérdida de valores éticos y morales, y al arribo de conductas tendientes a la desconfianza.
Sin embargo, en los meses transcurridos del año 2010 los cuernavaquenses y el resto de la sociedad morelense hemos recibido varios acicates, producto de la guerra declarada por el gobierno federal en contra del crimen organizado. Me parece que la amarga y estresante experiencia debe hacernos voltear retrospectivamente hacia épocas pasadas, cuando, indiferentes, vimos modificadas nuestras costumbres, el arraigo y la cohesión social.
Lo escribí ayer, pero debo repetirlo hoy: todos, absolutamente todos estamos obligados a evitar una mayor degradación de la imagen de Cuernavaca, dentro y fuera de México. En lo personal, estoy dedicado a responder cada uno de los correos electrónicos, cuyo contenido tergiversa la realidad de Cuernavaca o pretende destruir nuestra capacidad competitiva frente al resto de la República. Esta debe ser una tarea de la sociedad en su conjunto, mientras las autoridades competentes, vinculadas al fomento turístico o a la seguridad pública, hacen lo propio. De no estar cumpliendo eficazmente con su responsabilidad, la historia se encargará de colocarlos en el lugar que merecen: la ignominia.
El horno, pues, no está para bollos. Nuestras principales actividades económicas, asociadas a la industria turística, están gravemente lesionadas. Y eso que representan una de las mayores fuentes generadoras de empleo, divisas y estímulo a la inversión y al crecimiento económico. De por sí, los morelenses tenemos nuestra propia problemática, a la cual adicionamos el contexto mundial y nacional caracterizado por la globalización de los mercados, la gestión del conocimiento, un acelerado cambio tecnológico y una creciente movilidad de personas. Estoy refiriéndome a una actividad vulnerable, pues es altamente influenciada por sucesos económicos, políticos, climatológicos y de inseguridad pública. Así que, ahí se lo dejo de tarea, amable lector. El exhorto es para contribuir, de boca en boca, a mejorar la imagen de Cuernavaca.
Cambiando de tema me referiré a algunos reacomodos experimentados por el Congreso del Estado después de la remoción de Jorge Arizmendi García como coordinador del grupo parlamentario del PRI y presidente de la Junta Política y de Gobierno de dicho órgano colegiado. Su relevo, David Salazar Guerrero, diputado local por el X distrito de Zacatepec, se reunió ayer con los siete legisladores tricolores que lo apoyaron y contribuyeron a defenestrar a Arizmendi. El escenario: un conocido hotel ubicado en la lateral del libramiento de Cuernavaca, donde fue perceptible la fuerza de Amado Orihuela Trejo, principal aspirante a la presidencia estatal del PRI, sobre el grupo. Por cierto, Orihuela llegó al lugar alrededor de las 11:00 horas, después de haberse reunido con alrededor de 200 representantes sociales provenientes de diferentes regiones morelenses. Sigue echado para adelante hacia una candidatura unificada o una consulta a la base militante.
Ahí nos enteramos respecto a futuros movimientos en el grupo parlamentario del Partido Acción Nacional, hasta ayer todavía comandado por Luis Miguel Ramírez Romero, y del cual pretende escindirse Rufo Antonio Villegas Higareda, para pasar a engrosar la bancada parlamentaria del PRD o del PRI. Villegas se reunió ayer a temprana hora con Guillermo del Valle Reyes, “ex” de muchas cosas en Morelos y el Partido Revolucionario Institucional, aunque por la tarde trascendió que también pudo haberse reunido con Amado Orihuela Trejo en el hotel mencionado.
De llegarse a consumar, la salida de Rufo provocará un grave descalabro al liderazgo de Luis Miguel Ramírez Romero, poniendo en riesgo su llegada, el primero de septiembre próximo, a la presidencia de la Junta Política y de Gobierno del Congreso. Me parece que el jefe del GPPAN no ha notado los intereses que ya se mueven en el recinto legislativo de Matamoros para obstruirle el paso. A ver.