Nunca fue un gran pintor, ni mucho menos un virtuoso; un buen dibujante, un buen grabador, quizá…Gran pintor y virtuoso son palabras con demasiado juego como para no albergar la idea de ser talentoso –aunque si Vlady tuvo talento, fue escaso-, y a la vez un bufón, un ser de fuerza “indestructible”, pero también corroído por sus propias flaquezas, miserias y su obsesión por la gloria.»