A finales del siglo XIX y principios del XX, Marte era visto como un planeta posiblemente habitado. Astrónomos como Percival Lowell, basándose en observaciones de Giovanni Schiaparelli, pensaban que existían canales construidos por seres inteligentes.
Estas ideas surgieron por las limitaciones de los telescopios de la época y por los cambios estacionales del planeta, que parecían indicar vegetación.
Con el avance de la exploración espacial, esta visión comenzó a cambiar. En 1976, la misión Viking detectó una formación en la región de Cydonia que parecía un rostro humano.
Sin embargo, después se comprobó que era solo una imagen de baja resolución donde la luz y las sombras creaban una ilusión, algo común cuando el cerebro intenta reconocer formas conocidas.
Hoy se sabe que Marte es un planeta frío, seco y con una atmósfera muy delgada, compuesta en más de 95% por dióxido de carbono. Las temperaturas pueden bajar hasta los -100 °C o menos, y su atmósfera no protege bien de la radiación solar ni de pequeños meteoritos.
Aun así, la pregunta sobre si alguna vez hubo vida en Marte sigue sin respuesta. Para investigarlo, desde 2012 el robot Curiosity ha estudiado rocas en el Monte Sharp, ubicado dentro del cráter Gale.
En estas rocas se encontraron 21 moléculas de carbono, siete de ellas nunca antes vistas en el planeta. Este hallazgo es importante porque el carbono es esencial para la vida: permite la formación de moléculas como el ADN y el ARN, que almacenan información genética.
Entre los compuestos detectados hay estructuras que contienen nitrógeno, fundamentales como base de moléculas más complejas, y también benzotiofeno, una sustancia que incluye carbono y azufre y que ya se ha encontrado en meteoritos.
Esto ha llevado a algunos científicos a considerar que los meteoritos pudieron haber llevado ingredientes clave para la vida a distintos planetas.
Esta idea se relaciona con la hipótesis de la panspermia, que propone que la vida o sus componentes llegaron desde el espacio. Sin embargo, aún no está claro si estas moléculas en Marte se formaron por procesos geológicos o si son evidencia de vida pasada.
Una posible respuesta podría haberse obtenido con el proyecto Mars Sample Return, que planeaba traer a la Tierra materiales recolectados por el robot Perseverance. No obstante, este plan fue puesto en pausa.
Por ahora, Marte sigue siendo un lugar hostil, pero también un planeta lleno de interrogantes. La posibilidad de que haya existido vida —aunque no necesariamente inteligente— continúa siendo una de las preguntas más importantes para entender nuestro origen y el de la vida en el universo.