Los concesionarios del transporte público en Morelos habían logrado un elevado grado de compatibilidad con amplios grupos sociales a raíz de sus movilizaciones en contra del aumento de la gasolina, pero una vez que aprovecharon la coyuntura para obtener un enrome beneficio a través de la fijación de una nueva y elevada tarifa se divorciaron de la sociedad.
Ahora nuevamente han retomado sus protestas en contra de lo que consideran un enemigo común, el llamado Morebús, un sistema de transporte del que temen los excluya.
La secretaría de Movilidad y Transporte ha señalado reiteradamente que en unos meses comenzará a construir la infraestructura necesaria para ese sistema y asegura que ya no hay procedimientos jurídicos en contra de los decretos que amparan al nuevo servicio, mientras los ruteros afirman lo contrario.
Como sea, ahora sólo será una oposición gremial, porque otros sectores sociales se sienten traicionados por la postura voluble de los concesionarios, lo que es un punto en contra ahora que tratan de evitar que el Morebús comience a rodar.