Pese a que la ley es muy clara y que incluso la violencia política es un delito, el alcalde de Zacualpan de Amilpas mantiene la situación de acoso contra la síndica municipal de su ayuntamiento, lo que refleja un profundo desprecio por el orden establecido, además de un marcado machismo y una prepotencia indigna de quien representa a un municipio.
Mientras en otras situaciones, como el combate a los incendios forestales, lo que vemos es un ejemplo e colaboración y compañerismo, el citado alcalde se empeña inútilmente en demostrar que el es más macho, cuando en realidad sólo muestra su pobreza interior.
Ojalá la autoridad correspondiente sea lo suficientemente tenaz hasta aplicar la ley y no olvide que ese señor carece de fuero.