De acuerdo a la declaración de principios de cada parte, el PAN y el PRI deberían ser como el agua y el aceite, pero el amor es el mejor químico y hace posible que las sustancias más opuestas terminen por coincidir. No otra cosa es el pacto firmado ayer para hacer un frente común en la zona metropolitana de Cuernavaca a fin de cosechar triunfos en el 2015 a costillas del PRD.