Ayer por azares del destino me topé en la calle con un ex alcalde que dio muestras de una amabilidad no muy habitual en él. Viajaba en una buena camioneta y me cedió el paso casi con una sonrisa. Por supuesto, ese vehículo no cualquier ciudadano de los que él gobernó puede pagarla. Y, por supuesto, llevaba chofer.