Mal hacen los mandos policiacos regionales en tolerar los excesos de sus elementos. Hasta la fecha ha sido necesario que haya cámaras de video para castigar a los uniformados que trabajan en los dos bandos. Considerar que son difamaciones cuando se acusa a un policía de maltratar ciudadanos o robarles ha traído un peligroso distanciamiento de la población.