Conocimiento

Ayer visité por invitación del doctor Enrique Galindo la exposición que colocó el Instituto de Biotecnología de la UNAM en la plaza de armas, en un lugar donde fueron reubicados luego de  que los comerciantes de la calle Rayón literalmente los echaron, debido a problemas de gestión de los organizadores del programa Morelos Único.

Fue una experiencia demasiado interesante ver a investigadores y alumnos y, sobre todo, el fruto de la labor que realizan cotidianamente. Y un poco frustrante, porque vi que para extraer el ADN no se requieren más que materiales comunes y un poco de creatividad.

Sé que el laboratorio de ADN que se construyó para la Procuraduría (que ayer cambió e nombre, por cierto) no es operativo porque faltan reactivos y no sé que más.

Quizá lo que falte sea imaginación y ganas de hacer bien las cosas, porque con materiales simples se pueden obtener buenos resultados.

Por lo menos es lo que ayer aprendí.

Los invitó a que conozcan esa exhibición. Podrán asomarse a un microscopio y ver cosas verdaderamente interesantes.

Y pensar que Morelos está llena de gente con el conocimiento para poder resolver muchos de los problemas cotidianos, pero a los que nadie consulta.

Ojalá y esas cosas puedan cambiar. Como siempre digo: soñar no cuesta.

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