El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación es parte de los grandes problemas de México, aunque quienes allí medran digan lo contrario y defiendan a capa y espada a su querida líder Elba Esther Gordillo Morales.
En realidad, cuando gente emanada de un amplio espectro de la sociedad sale en defensa de la líder vitalicia en realidad lo que cuidan son sus propios intereses y la posibilidad de seguir en el disfrute de las prebendas que a costillas de los recursos propias la señora y sus incondicionales han repartido.
Y ha sido con el dinero que debería destinarse a la enseñanza pública, casualmente la última de las prioridades del SNTE, digan lo que digan.
Todo esto lo digo porque, como cada tres años, de ese sindicato saldrán infinidad de “comisionados” -esto es, de gente que cobra su salario íntegro sin la obligación de trabajar-rumbo a las elecciones, para ayudar a que gane determinado candidato o partido, porque ni siquiera tienen una ideología, sino intereses que se acomodan en cualquier lugar.
Allí está una de las raíces del mal que aqueja a este pobre país y que nadie se atreve a cortar.