Luis Manuel González Velázquez está muy lejos de ser una hermanita de la caridad. De hecho, es justamente lo contrario. Es mas bien un hijo... de Luis González Urriza, sobrino de Roque de los mismos apellidos y ahora también es titular de la Auditoría Superior de Fiscalización.
Por lo menos Gerardo Casamata Gómez es contador. El nuevo funcionario legislativo estudió, creo, administración de empresas.
Y tiene un historial que deberían haber estudiado aquellos que se van a quemar más adelante por haberle dado ese cargo.
El colmo de lo que hizo fue organizar hace muchísimos años un grupo llamado el PLAPS (Plataforma de Activismo Político y Social) cuyo integrantes financiaron su proselitismo a través de los recursos que manejaban en diversas instancias públicas, incluidos comités gestores del servicio de agua potable.
Diputado y Secretario de Administración (Oficial Mayor) del gobierno estatal, no había obtenido un buen hueso desde la llegada del gobierno de Carrillo Olea.
Y hoy está allí, desde donde puede ejercer mejor su especialidad: negociar todo lo que se puede negociar.
Como se ve, los priistas no entienden. Por mucho que digan que tienen verdadera intención de ser diferentes a lo que fueron, las señales que mandan son claras y precisas: no hay nuevo PRI.