Pingo -el perro que en la casa de ustedes se siente el amo y que además cree estar lleno de grandes dotes como politólogo- se la ha pasado el fin de semana en la meditación total. Aficionado como es la lectura y a navegar por Internet, se sorprendió de que el pasado jueves en España, el candidato del Partido Socialista casi le copió su idea de ponerle límites a los ingresos de un político.
La vida en aquel país es distinta y sus costumbres también, excepto para aquellos que se dedican a la política, que tienen las mismas “gracias”, comenzando por la cleptomanía que todos padecen.
Y allá es posible desempeñar varios cargos al mismo tiempo. Por ejemplo, se puede ser alcalde y también legislador y cobrar por ambas cosas o por otras más.
Alfredo Pérez Rubalcaba, el candidato del PSOE, del socialismo español que aún gobierna, propuso el sábado que los cargos públicos sólo pudieran tener un ingreso y no más, como una forma de combatir el hartazgo que la gente tiene por sus políticos. Como ven, el mundo es muy parecido.
Sin embargo, Pingo está molesto porque afirma que el señor que menciono le robó la idea. “es lo malo de internet”, dice, mientras busca la manera de pelear por lo que considera sus derechos de autor. Por supuesto, lo que Pérez Rubalcaba hizo fue apenas una promesa, porque prometer no empobrece. Aparte, Pingo era más radical y hablo de ponerles (a los políticos) el salario mínimo como compensación.
Pero como ven, las ideas peligran en estos tiempos de gente conectada a Internet. O de perros que hacen lo mismo.