Adriana Espinosa es tan ilegal en el desempeño del cargo que ocupa como un billete de dos pesos. Desde hace mucho quien se dice presidenta de la Asociación Estatal de Padres de Familia debería haber dado paso a otra persona, pero quienes manejan la educación en Morelos consideran que por motivos ideológicos ese puesto es crucial, y allí han mantenido a la señora, que en las elecciones de hace tres años no tuvo límites para usar el cargo en actividades electorales.
Esa dos situaciones (la ilegalidad al haber vencido el tiempo de su gestión y su no oculta afinidad partidista) han dejado al organismo que en teoría agrupa a los padres de familia con hijos en escuelas públicas sin ningún tipo de influencia.
Si ella ha rendido cuentas de los recursos que maneja lo ignoro. Y muchos de sus supuestos representados también.
Esa va a ser una de las herencias que dejarán los encargados de la educación pública en los dos gobiernos panistas. Así como muchas “escuelas gallineros”, como las bautizó Sergio Estrada Cajigal cuando dijo que acabaría con ellas.
Y 500 profesores en la nómina del gobierno del estado, porque su salario no lo paga el gobierno federal, como debería ser.
Y muchas cosas más, en lo que será una cuenta muy larga, con lastres como la citada dirigente, mejor dicho, representante que, por pura dignidad, debería dejar el cargo para que el gobierno convoque a elecciones.