A pesar de su escaso territorio, el estado de Morelos tiene características muy particulares que lo hacen el laboratorio ideal para el estudio de muchos de los fenómenos sociales. Así lo han considerado para muchos asuntos, pero creo que nosotros mismos debemos estudiarnos un poco porque podemos sacar conclusiones importantes.
Simplemente basta con analizar la reacción de los ciudadanos ante excesos de quienes tienen la etiqueta de autoridades municipales, aunque no lo sean, sino simples empleados públicos, luego de que en un lapso de pocos días ha habido dos vehículos quemados ante igual número de incidentes en que “servidores públicos” borrachos atropellan a gente.
Los excesos cometidos desde las alcaldías han colmado la paciencia de los gobernados. En muchos lugares se guardan la formas y la reacción no pasa de una mentada sonora, pero donde optan por no disimular, pues llegan a la fuerza para demostrar ese hastío.
Y eso es indicativo de que las cosas no están bien.
Ojalá y los candidatos a alcaldes tomen nota.