Apenas hablábamos en esta misma columna de la figura del diputado y lo desprestigiado que está, y cómo cada legislatura que llega lo confirma y supera en mala imagen ante la sociedad. Hoy analizaremos la figura del regidor, con casi las mismas canonjías que un legislador, pero con la ventaja de que hay menos reflectores, lo que le permite hacer muchos negocios, pero con mayor margen de opacidad.