El colmo de la masacre de Temixco, donde murieron dos menores de edad, fue que la Fiscalía General de Justicia que encabezaba Javier Pérez Durón (sobrino de Graco Ramírez) puso en calidad de víctimas a los policías que realizaron el operativo y aplicó todo el peso de la ley a los familiares de los hoy occisos, acusados de atentar contra la vida de los servidores públicos. Cinco hombres, una mujer y un adolescente fueron detenidos, pero a la fecha todos están libres.